El Día que los Anime se volvieron Telenovelas

Si nos ponemos a pensar en series animadas que nos han marcado, encontraremos que la mayoría de ellas son producidas en Estados Unidos y Japón. Y es que el país del Sol Naciente ha logrado lo que otros no han podido durante estas últimas décadas: igualar -y casi superar- a las grandes productoras de esta industria, como son Dreamworks, Universal Studios y el todopoderoso Disney, todas residentes en el gran país norteamericano. Series como El Laboratorio de Dexter, Las Chicas Superpoderosas (Las Supernenas en España), Bob Esponja, Invasor Zim y Ed, Edd y Eddy, comparten un lugar importante y bello en nuestras memorias con otras como Digimon, Dragon Ball, Shaman King y Shin Chan, obras del país nipón. Ambos países nos han regalado obras que compiten cabeza con cabeza en calidad. Pero si nos ponemos a comparar las producciones de ambas naciones hoy día, descubriremos que Estados Unidos ha vuelto a tomar la delantera. Ya el anime ha perdido la esencia que lo hizo tan bueno. ¿Y en qué ha fallado exactamente?

He sido seguidor del anime desde los 14 años, al grado de que en ese entonces mi nivel de afición se equiparaba a la de un otaku. Veía todo lo que las productoras japonesas sacaban, sólo por el hecho de ser japonés. Me encantaba ver sus historias tan profundas y llenas de detalles, historias que en ese entonces no podías encontrar en las series animadas estadounidenses. Y el estilo de dibujo tan adicto a la perfección y a la belleza me cautivó. Aparte, en ese entonces el anime no tenía la fama que tiene hoy en mi país, así que como buen adolescente, me aficioné a un mundo desconocido por la mayoría y que me ofrecía algo totalmente nuevo a la cultura en la que nací.

Entre más pasaban los años más se alargaba la lista de animes que veía, y mi afición no conocía géneros. Empecé a conocer gente alrededor de Hispanoamérica con mis mismos gustos, y mi obsesión se agrandó más al saber que habían otras personas que los compartían. Estaba inmerso en ese nuevo mundo que empezaba a abrirse paso en nuestros territorios, y que hoy en día ha conquistado los corazones de hombres y mujeres de todas las edades.

Pero todo eso cambió un día. El día que conocí “Akira”.

Fue un día que entré a una biblioteca de barrio a ver si encontraba una novela interesante. Por mera curiosidad entré a la sección de cómics a ver qué tenían: Los 4 Fantásticos, Hércules, Archie Comics… Nada que llamara mucho mi atención. Y cuál fue mi sorpresa al encontrar ahí un manga, un cómic japonés. Me sentí anonadado al ver que aquí, en mi país, encontré uno de los objetos que siempre quise tener en mis manos. Akira fue el primer cómic físico que leí. Y pareció cosa del destino el encontrarme con esta obra maestra, ya que gracias a él me abrí a otros tipos de cómics, como las BD franco-belgas, como Marzi y Astérix, o los gaucho-chilenos, como Mafalda y las antiguas tiras de Condorito. Fue gracias a Akira que empecé a fijarme en otras expresiones artísticas, sin fijarme en el país del que procedían.

Pero ¿qué tiene Akira de diferente a otras obras niponas? Yo diría que es la sinceridad de su autor, Katsuhito Otomo. El maestro Otomo se crió en un Japón que aun se recuperaba de la Segunda Guerra Mundial. La drogadicción, la delincuencia juvenil, las fronteras invisibles y las modas anarquistas de occidente estaban azotando a las grandes ciudades. Otomo, gran admirador de las novelas oscuras y el cine crudo, decidió convertirse en mangaka, y darle un aire más serio a la industria del cómic en su país, el cual estaba dominado por historias infantiles, como Doraemon. Este hecho fue lo que causó durante muchos años la falta de interés por el resto del mundo en fijarse en los cómics japoneses, pero Akira cambió todo esto.

En la época en que fue publicada, osea a inicios de los 80, los cómics estadounidenses comenzaban a abandonar ese aire épico-heróico de los superhombres, para ponerlos en situaciones más “humanas”: la muerte de seres queridos, presión psicológica, eventos geopolíticos que no podían cambiar, y miles de tragedias más. Ya el cómic empezaba a transformarse en un producto cultural para adultos, y no solo para niños y adolescentes, brindando historias más elaboradas, largas y complejas. Akira se sumió a esta moda -y se puede decir que la disparó-, consolidando al cómic como una expresión artística tan merecedora de respeto como la literatura o la música.

Debido a que la mayoría de sus lectores eran jóvenes, las editoriales no se atrevían a publicar historias cuyos temas fueran controversiales. Ya en los 70 los escritores comprendieron que sus lectores habían crecido, por lo que empezaron a tratar temas más fuertes. El Joker, por ejemplo, era un simple bromista que molestaba a transeúntes y policías. Ahora… Pues miren ustedes.

Tras el éxito que acumuló Akira en su país de origen, la pequeña editorial estadounidense Epic Comics decidió publicar lo que ellos no sospecharían que les produciría grandes ganancias. Y aunque no hay que negar que la película homónima ayudó a disparar su popularidad, es un hecho que la gente lo leía más por el producto impreso que por su relación con el filme. Cabe recordar que, antes de Akira, el manga no tenía éxito alguno en otros paises, y sus animes tenían un enfoque más infantil (Heidi, La Abeja Maya, Mazinger Z…) que no despertaban el interés de distintas generaciones como sí lo hicieron otras expresiones artísticas para niños, como El Principito. Pero es después de la obra póstuma de Otomo que el mundo entero empezó a mirar a Japón. De ser un país lleno de “samuráis, geishas y kamikazes”, se tornó en una nación crítica, reflexiva, capaz de generar arte igual o mejor que los occidentales.

Es de hecho gracias a Akira que los otakus nacieron, al haber despertado el interés de varios occidentales por conocer más la nación nipona, y es gracias a Akira que obras como Death Note, Evangelion, Full Metal Alchemist y la versión “seria” de Dragon Ball, Dragon Ball Z, vieron la luz. Otomo inspiró a varios mangas -y a sus adaptaciones animadas- a hablar sin tapujos, a crear historias que hicieran eco en los recuerdos de las gentes de todo el globo. En pocas palabras, fue gracias a Akira que el anime logró atraparme en mis días de adolescente, y yo no lo sabía hasta ese día que lo encontré en aquella biblioteca de barrio.

Y ustedes se preguntarán: ¿Por qué acabo de soltar toda esta carreta sobre Akira? Porque, tras comparar Akira y las obras que le precedieron, con las que tenemos acutalmente, he encontrado que el manga, y sobre todo el anime, han perdido esa complejidad que le hizo brillar en algún momento. De microversos tan bien elaborados que nos hacían pensar por un momento que eran reales, pasamos a ver mundos exageradamente ficticios y con una magia “de goma”. De personajes realmente humanos, pasamos a ver estereotipos vacíos que consolidan una idea de belleza meramente superficial. Las casas productoras de animación no se molestan en elaborar una buena historia ni unos personajes bien estructurados, y se limitan en darle al público unas caras bonitas. De hecho, un anime de hoy en día puede entrar en alguna de estas categorías:

1. El harén de chic@s guap@s que idolatran a un@ no tan agraciad@
2. La aventura shonen súper épica del héroe poseedor de un poder legendario, al que le seguirá un séquito de estereotipos, como el emo vengador y la sex appeal ingenua y cobarde
3. La historia oscura y sensacionalista de un(a) adolescente asesin@, que mata por “x” o “y” motivo

Estos modelos ya definidos de una historia se han vuelto la comidilla diaria de los seguidores del mundo del anime. Y no es que sean malos. De hecho, crear algo realmente original hoy en día es imposible. Todo entra en algún género y, al hacerlo, comparte características con otras obras. Peo he notado que en los últimos años los guionistas y los dibujantes no se molestan en variar un poco el género de su obra, reinventándolo, tal y como lo han hecho el shonen Shingeki no Kyojin, o la obra de fantasía medieval Game of Thrones, o como en su momento lo hizo Evangelion, que le dio otro curso al género mecha. Ahora no les importa, porque saben que una obra poco creativa les puede generar grandes ganancias. El solo hecho de saber que una nueva obra animada japonesa ha sido lanzada, atrae a miles de consumidores, así que lo único que tienen que hacer es meterle incidencias tabúes, como peleas de chicas semi-desnudas, o relaciones homsexuales (lo cual es una gran falta de respeto para con las mujeres y l@s homosexuales). Básicamente, pecan en lo mismo que cometen las telenovelas latinoamericanas.

Cosa que no ocurre actualmente con las animaciones estadounidenses. Vemos cómo Steven Universe, Regular Show, La Leyenda de Korra, Gravity Falls y muchas otras, se han esforzado en crear un micro-verso totalmente único y atrapante, sin descuidar a los personajes que, sin importarnos si son agraciados o no, podemos simpatizar con ellos. Y podemos encontrar en esas obras incidencias tabúes, sí. Pero no son el foco central de la obra. No tratan de vendernos un periódico sensacionalista con historias que alimentan nuestro morbo, sino expresiones artísticas hechas con esfuerzo y amor por este mundillo de la animación.

Por supuesto no es mi propósito erradicar el gusto de la gente por el anime. Tal y como dije al principio, he sido seguidor de esta industria desde hace tiempo, y sería hipócrita de mi parte hacerlo cuando disfruto de series como Cowboy Bebop, Samurai Champloo, One Piece (aunque esta cae algunas veces en la monotonía), y Shingeki no Kyojin, las cuales recomiendo bastante. Tan solo quise exponer los motivos del por qué me alejé tanto de él, y del por qué ya no le tengo el mismo respeto de antes. ¿Y tú? ¿Qué motivo tienes para ver anime (o no)?

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Autor:

Estudiante de Lenguas Extranjeras, escritor novato, dibujante, ciclista por hobby y cuentachistes mediocre.

9 comentarios sobre “El Día que los Anime se volvieron Telenovelas

  1. Me gusta mucho el anime pero me es muy difícil terminar una serie, y por vaaarios motivos: Muchos capítulos (Full metal alchemist), el final se me está haciendo predecible (Mirai Nikki, varios yaois) el cliché del “emo vengador” (Gracias, Sasuke) o me aburren (99% de los shojos que he visto me aburren), así que, sin contar Dragon Ball, sólo he terminado 5 series anime y por poco a regañadientes: Death Note, Silver spoon, Free!, Ore monogatari y No. 6; Death Note lo vi por que alguien me dijo “entiendes más fácil a Thomas Hobbes con esa serie” y lo iba a dejar cuando L murió, pero me dio curiosidad saber cómo terminaba. Aunque sinceramente, para mí, Death Note acabó cuando L murió.

    Silver spoon fue también el primer manga que tuve entre mis manos, y cómo sólo tuve el primer tomo y sus dos temporadas eran cortas, pues no encontré un pero para no verlo, pero le perdí el rastro.

    Free! me llamó la atención desde que vi uno de sus trailers. ¿Razón? Desde niña me llamó la atención la natación, pero nunca pude practicarla y en el momento que salió yo estaba en depresión así que no me daban ánimos de salir ni de la cama y para pasar el rato empecé a verlo. Ahora, con sus dos temporadas, puedo decir que si bien no me dieron los mejores momentos de provecho de mi juventud, me subieron la moral al verme identificada con Haru, Rin, Makoto y Sousuke, que vimos sus dilemas entre decisiones sobre sus futuros, depresiones, sueños rotos y otros nuevos. En este caso, desgraciadamente no puedo estar más de acuerdo con la frase “el fandom jode la serie”, ya que es uno de los fandoms más agresivos en los que he estado (contrastando con lo sensible de la trama). Tiene muchos puntos fuertes y sus pecados consisten en el fanservice y mercancía. Y la mercancía no es tan mala, en realidad muchas cosas que han salido complementan cosas de la trama.

    Y Ore monogatari… Ah… “No es el típico shojo cliché del chico guapo (y mamon) con la chica bonita y tsundere”. Honestamente lo vi por que me causaba mucha gracia, sentí lo mismo que cuándo veía Jhonny Bravo, sólo que añadiéndole la trama romántica.

    Le tengo respeto al anime, pero sí. Se me hizo mucho más fácil engancharme con Steven Universe que con Shingeki no kyojin.

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    1. Sí, es una pena que la animación japonesa se haya debajeado tanto. Mucho pero que la industria literaria, me atrevo a decir. Por cierto, un amigo que estudia filosofía vio tu comentario sobre Death Note y la teoría Hobbesiana. Se ofendió 😛 Aunque ahí sí no opino porque nunca he leído a Hobbes 🙂

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      1. y lo siento se que los comentarios deben ser de criticas constructivas,no destructivs……. pero es que ese comentario fue la tapa de la ignorancia, era imposible no decirlo……

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    2. Full metal alchemist muchos episodios, es lo mas mediocre que he escuchado, no solo me molesto esto si no la mayoria del comentario, una persona que no se termina de leer o ver un titulo y aun asi lo critica, y aun peor, critica el basto mundo y genero del anime con tan solo haberse visto 6 series completas, y para decepcionar mas, son de las mas cortas, como me lo dijo mi novia cuando vio tan pesimo comentario….. “Otaco” Es que el simple hecho de decir que aburre fullmetal alchemist por el hecho de tener muchos capitulos, es lo mas ridiculo y pesimo que he podido leer ultimamente, es toda una obra de arte, con una originalidad unica e incluso un sentido del humor que ya casi no se ve en el anime, una ideologia tan escasa en la actual animacion japonesa…… Ahora, sigamos con Mirai nikki, esa es como la biblia, como el cliche de todo OTACO, de todo niño rata que empezo a ver anime, y enorgulleserse por eso, da hasta pena agena, y lo del emo vengador, si es un cliche muy recordado, (Gaara , Sasuke, Vegeta, Incluso en el manga de Seishi Kishimoto, ahy mas de un personaje asi) pero ooooooooo gran cosa solo lo describes por sasuke y por que los demas otacos lo dicen gran cosa, ahora jusgar a los animes shojo como aburridores cuando solo se ha visto ore monogatari!!!! eso si fue la ignorancia hecha carne…. COMO DIJO EL CHAVO, QUE BRUTO PROFE PONGALE CERO!!!! P

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    3. Podria apostar, basandome en la inorancia del comentario que hizo, que no se ha visto ni sakura carcaptor, chobits, ao haru ride, tsubasa chronicles, sailor moon, ni los muchos titulos de shojo que existen, incluso le quedaria dificil determinar por completo que es CLAMP , por dragon ball que decir, OOOOOOOOO aplaudanle y denle una cerveza a este simio, TODO EL MUNDO incluyendo hasta mis papas habran visto alguna vez Dragon ball, asi que no es gran cosa……. seria distinto si fuera algo nuevo e innovador, pero es demasiado conocida, por death note, si es cierto que a partir de el punto en el que muere L parte de la emocion acabo, e incluso, a partir de ese punto tanto en los juegos como en los live action, se forman finales alternativos, Donde L no muere, o por lo menos no en ese punto o incluso sobrevive, pero ese es el verdadero final de la serie decir para mi el final de la serie fue cuando murio L es tonto, ese fue el verdadero final, L murio por culpa de REM dejando a NEAR como sucesor, para que al final KIRA muriera a manor de Riuk por la death note……. gustele o no ese es el verdadero final……. dejando eso de lado, DEATH NOTE es otra serie cliche para no solo los Niños rata, otakos y demas si no para todo el mundo, la publicidad, y el fandom de esa serie fue tan masiva, que hasta gomelos, metaleros, todo tipo de publico la conoce, asi que lucirse por una serie asi? fue buena de las ultimas buenas, pero lucirse? todo el mundo la conoce, DENLE MAS APLAUSOS!!!!
      respecto a silver spoon, no la conosco no puedo decir nada respecto a ella, y respecto free, la conosco, y no me llama suficientemente la atencion……… tambien me reservo comentarios…..
      con Ore Monogatari!!! si fue exelente shojo, se salio del cliche de la bonita con el chico guapo, fue agradable ver que el Hamster se quedara con la banana…. jejeje…….. pero esa serie fue tan promosionada, tan execivamente rodeada de fanservice que no es nada raro que cualquiera la conosca, incluso antes de ser sacada, le sacaron mucho fanservice explicando eso, que seria interesante por que no serie el cliche de la pareja de “bonitos” como todas, si no el chico feo con la bonita… asi que ooooo que imprecion, se vio ore monogatari!!! y aunque ya no siga tanto la animacion estado unidense como cuando niño aun la miro , regular show, adventure time, peliculas y series animadas de DC y MARVEL COMICS especialmente DC comics, y de resto las series antiguas y hasta hace poco Steven Universe gracias “CHALO”, pero si veo y se mucho de titulos de anime , fue incluso una falta de respeto que un otaco o niño rata, se enorgullesca por semejante comentario que incluso mas que eso fue un insulto al trabajo y estudio de muchos, incluyendo mi amigo “CHALO” el pollo, digo Canaria (es por molestar) SOLO POR HABERSE VISTO 6 SERIES CLICHES DEL ANIME y lucirse por eso…. -_-

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  2. Bueno así como tu, yo crecí viendo anime y leyendo manga y debo decir que ya no lo veo tanto como lo hacia antes, pero no lo había pensado de la manera que lo expones, aunque puedo decir que concuerdo contigo en realidad las historias y los personajes son muy repetitivos ya no siento que exista la originalidad de antes y aunque un personaje sea lindo no es suficiente para seguir un anime. (El ultimo anime que vi fue Gekkan shoujo Nozaki-kun que de hecho se burla de todos los estereotipos de los mangas para chicas) Es una verdadera lástima considerando que no hace mucho Japón era el rey de la animación, (ahora encuentro mucho más interesante lo que se hace en Estados Unidos) el más claro ejemplo de su decadencia es Sailor Moon Crystal y Dragon Ball Super que solo han sido una decepción para los fans, por su pésima animación.

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