PING: Chalo dibujante, mis redes sociales, y mi próximo blog

¡Mis chicos y mis chicas! ¿Cómo me les va? ¿Bien? Espero que sí 😉

El día de hoy vengo a hacer unos anuncios express para mantenerlos al tanto de lo próximo que voy a hacer.

Lo primero: Tal vez este sea un dato que pocos sepan, pero soy dibujante. He dibujado desde muy pequeño, lo dejé al llegar a la universidad, pero ahora lo he retomado. Y voy a darle todo para hacer buenos trabajos 🙂 Mi meta a futuro es hacer mi propio cómic virtual. La cosa es que siempre he dibujado en papel, y hasta hace poco adquirí una tableta digitalizadora. Aun se me dificulta trabajar sin mirar al papel, así que mientras me acostumbro haré pequeños trabajos sueltos, como fan-arts y cosas por el estilo. También planeo abrir una cuenta en DeviantArt, pero ya que usé mi correo para abrir una cuenta hace muchos años, y quiero usar otra con el mismo correo pero con otro nombre, tendré que esperar 72 horas para hacerlo 😦 Por ahora, los dejo con esta imagen que usaré como imagen de portada en Twitter y Facebook.

So deep, so poetic...
So deep, so poetic…

Lo segundo: He visto que mucha gente vio mi artículo sobre los cartoons actuales. Chicos, no puedo expresar en palabras la emoción que me dio al ver que las visitas alcanzaron las 2000 personas!

Casi grito esa noche, en serio :D
Casi grito esa noche, en serio 😀

Hubo gente también que miró mis otros artículos, y que comentaron en la caja de comentarios. He tenido buenos debates con ellos, y me gusta que gente tan inteligente e ilustrada se digne a opinar en mi blog. De verdad muchas gracias 🙂 Les invito a que se unan a mis redes sociales para que estén al tanto de lo que pasa por aquí: aquí mi página de Facebook y por acá mi Twitter. Les pido encarecidamente me sigan por alguna de ellas, especialmente por mi Twitter, que es en donde más me la paso. Y como dije, dentro de poco abriré una cuenta en DeviantArt. Estén atentos 😉

Y lo último: un avance de mi próximo artículo. He visto que mucha gente se ha emocionado por cierto juego anunciado de cierta franquicia de Nintendo. Yo también lo estuve en un principio, pero tras pensarlo bien no parece la Ambrosía que queremos creer. ¿Cuál será? Aquí una pequeña pista.

¿Adivinan cuál es?

Y esto es todo por ahora. ¡Hasta la próxima! 😉

Todos los cartoons quieren ser Hora de Aventura

Ah, cartoons… ¿Quién no ha amado al menos uno en toda su vida? Desde los clásicos como Los Picapiedra y Don Gato, pasando por la generación de los 90, con Cat Dog y Recreo, cruzando por los éxitos del nuevo milenio, como Los Chicos del Barrio y El Tigre, terminando con los de nuestros días, que seguro se convertirán en ejemplo para futuras generaciones. No importa nuestra edad, siempre estaremos atentos a las novedades que nos traen las grandes casas animadoras de occidente.

Personalmente, había perdido la fe en la animación americana desde el final de Danny Phantom: simplemente, no encontraba nada que superara mis expectativas después de ver tan espléndido final, motivo por el cual me refugié durante gran parte de mi adolescencia en el anime. Sin embargo, ese fervor que sentía cada vez que anunciaban una nueva serie en Cartoon Network o Disney Channel, ha regresado después de tanto tiempo. Y todo se lo debo a una serie que disparó nuevamente el gusto de la gente por esta sub-división de la industria: Hora de Aventura.

Es un hecho que Hora de Aventura ha sido un boom mediático desde su aparición en 2010, y parece que el enganche que ha producido no ha mermado en los cinco años que lleva de emisión. Y tiene una explicación, de hecho. Su estilo de dibujo, alegre e infantil, sirve de persiana para dejar entrever una trama bien cimentada y una mitología propia rica en originalidad. ¿Recuerdan esa carita feliz con una gota de sangre que aparece tantas veces en Watchmen, la cual simboliza la corrupción de la inocencia? Pues me sobran pruebas para creer que Hora de Aventura es una alegoría completa a esto. Esa capacidad tan novedosa para generar suspenso con imágenes tan tiernas fue lo que llevó a tanta gente de distintas edades a girar su cabeza hacia Cartoon Network otra vez. Por supuesto, también ayudaron otras series del canal como Regular Show, Gumball y Mad, pero ha sido Adventure Time la que se ha llevado la mayor cantidad de halagos (aunque no estoy del todo contento con ella: a la hora de humanizar personajes se queda muy, MUY corto). Pero ahora está ocurriendo algo con las caricaturas, y es que muchas están queriendo imitar a Hora de Aventura.

Me explicaré mejor poniendo como ejemplo a la serie que desencadenó mi deseo por escribir este artículo: Star vs The Forces of Evil.

Si no has vivido bajo una roca en las últimas semanas, habrás escuchado alguna vez de esta serie, sea en las redes sociales, sea entre tu grupo de amigos. Star Contra las Fuerzas del Mal es de las pocas producciones de Disney que pueden plantarle cara al predominio televisivo de Cartoon Network, después de Wander Over Yonder y Gravity Falls. Su humor desenfrenado y su bella y curiosa forma de recrear la juventud, es lo que le ha conseguido miles de seguidores alrededor del mundo, los cuales, o bien pueden ver su pubertad reflejada en ella, o bien pueden recordarla. Sin estigmatizar todo lo hermoso y complejo que es ser un adolescente, es una serie que se ha ganado mi respeto en las doce semanas que estuvo en emisión su primera temporada. Su final, aunque fue bien logrado y me dejó con ganas de saber más de Star y Marco, me pone a reflexionar sobre esa manía que tienen ahora los directores de querer meter historias complejas en argumentos sencillos.

En sus inicios, la animación era una forma de relajarse después de un largo día en el trabajo, en la escuela o la universidad. Después de recibir órdenes de tus jefes y profesores todo el día, y mientras piensas en todo lo que te depara el día siguiente, lo que esperas al llegar a casa es despreocuparte un rato: quitarse los zapatos, comer algo ligero, acostarse en el sofá y por qué no, ver algo en la televisión. La irreverencia de Bob Esponja, la tragicomedia de Timmy Turner y la estupidez de Johnny Bravo lograban distraernos después de esas tardes llenas de ajetreo, sin pretender ser un producto basura (error en el que han caído muchas series de nuestra infancia [right in the kokoro 😦 ]), y es que su sencillez episódica era lo que nos permitía recrearnos un poco antes de volver a la triste realidad. Podías echarte unas risas, y algunas veces reflexionar sobre algunos aspectos de tu vida, pero nunca te matabas el coco pensando qué podría ocurrir en el próximo episodio, eso era tarea de la literatura (y hasta cierto punto, de la animación japonesa). Ahora, el arte de la narrativa se ha tomado los cartoons, y cada vez son más las series con una historia lineal, con objetivo.

Cuando primaba el sexo, y no el “after-sex”

Hora de Aventura fue la serie que disparó este fenómeno de la narrativa animada en las casas productoras televisivas, pero no es ni cerca el primero en hacerlo. ¿Quién no recuerda esa película tan épica del Laboratorio de Dexter, con viajes en el tiempo y una batalla final gloriosa? ¿O la transformación gradual de Los Chicos del Barrio en una alegoría a la anarquía y la guerra por la individualidad? ¿O esos episodios de Las Chicas Superpoderosas que nos hacían un nudo en la garganta? Y de Samurai Jack, ni se diga. Pero cada una de esas caricaturas salieron con cierto tiempo de vacío entre ellas: de cada 10 cartoons había solo uno que nos trataba de contar una historia lineal. Actualmente hay muchos de ellos al mismo tiempo en nuestra parrilla televisiva. Sólo por nombrar algunos: Regular Show, Steven Universe, Gravity Falls, Ben 10, My Little Pony, el ya mencionado Star Vs The Forces Of Evil… Y me estoy dejando unas otras. Todo esto se lo debemos a Hora de Aventura. Y el hecho de que después que cada episodio termine, dejándonos dudas sobre el destino de nuestros personajes o el futuro del planeta, más que relajarnos, nos impide dormir después que el show termina (cual chic@ misterios@ de bar con el/la que te acostaste y a la mañana siguiente no te llama).

¿Es esto malo? Considero que no. Yo creo firmemente en el cambio, y el arte, al igual que la sociedad, se renueva constantemente. Las novelas medievales, por ejemplo, eran una oda al orgullo patriótico y a la bondad y misericordia de los señores gobernantes. ¿Ahora qué novela actual no raja de la política? Es un hecho que la narrativa animada televisiva volvió para quedarse, y es una renovación del medio que, precisamente, lo rescató de su decaída (y lo que me motivó a seguirlo de nuevo). Pero se extrañan esas series que no requieren de una memoria argumental, donde no tengas que atar cabos sueltos todo el tiempo ni recordar escenas de 20 episodios atrás para entender el que estás viendo. Algunas veces queremos leer a Isaac Asimov, y otras solamente queremos distraernos con cuentos de Hans Christian Andersen. Para todo hay un momento, y cuando llego a casa de la U prefiero ver cartoons más ligeros (tipo Clarence o Wander Over Yonder) pero que no rocen lo basura (Johnny Test o Randy Cunningham). Cuando he descansado lo suficiente, puedo ponerle a Steven Universe toda la concentración y análisis que se merece.

Así que veamos qué nos tiene deparado esta nuevo movimiento artístico de la animación 😉

Y aquí se despide Chalo. ¡Hasta la próxima!

Pdta: Me comprometí vía Twitter a cambiar el diseño del blog. No se preocupen, más temprano que tarde lo haré, y quedará genial 😀