Todos los cartoons quieren ser Hora de Aventura

Ah, cartoons… ¿Quién no ha amado al menos uno en toda su vida? Desde los clásicos como Los Picapiedra y Don Gato, pasando por la generación de los 90, con Cat Dog y Recreo, cruzando por los éxitos del nuevo milenio, como Los Chicos del Barrio y El Tigre, terminando con los de nuestros días, que seguro se convertirán en ejemplo para futuras generaciones. No importa nuestra edad, siempre estaremos atentos a las novedades que nos traen las grandes casas animadoras de occidente.

Personalmente, había perdido la fe en la animación americana desde el final de Danny Phantom: simplemente, no encontraba nada que superara mis expectativas después de ver tan espléndido final, motivo por el cual me refugié durante gran parte de mi adolescencia en el anime. Sin embargo, ese fervor que sentía cada vez que anunciaban una nueva serie en Cartoon Network o Disney Channel, ha regresado después de tanto tiempo. Y todo se lo debo a una serie que disparó nuevamente el gusto de la gente por esta sub-división de la industria: Hora de Aventura.

Es un hecho que Hora de Aventura ha sido un boom mediático desde su aparición en 2010, y parece que el enganche que ha producido no ha mermado en los cinco años que lleva de emisión. Y tiene una explicación, de hecho. Su estilo de dibujo, alegre e infantil, sirve de persiana para dejar entrever una trama bien cimentada y una mitología propia rica en originalidad. ¿Recuerdan esa carita feliz con una gota de sangre que aparece tantas veces en Watchmen, la cual simboliza la corrupción de la inocencia? Pues me sobran pruebas para creer que Hora de Aventura es una alegoría completa a esto. Esa capacidad tan novedosa para generar suspenso con imágenes tan tiernas fue lo que llevó a tanta gente de distintas edades a girar su cabeza hacia Cartoon Network otra vez. Por supuesto, también ayudaron otras series del canal como Regular Show, Gumball y Mad, pero ha sido Adventure Time la que se ha llevado la mayor cantidad de halagos (aunque no estoy del todo contento con ella: a la hora de humanizar personajes se queda muy, MUY corto). Pero ahora está ocurriendo algo con las caricaturas, y es que muchas están queriendo imitar a Hora de Aventura.

Me explicaré mejor poniendo como ejemplo a la serie que desencadenó mi deseo por escribir este artículo: Star vs The Forces of Evil.

Si no has vivido bajo una roca en las últimas semanas, habrás escuchado alguna vez de esta serie, sea en las redes sociales, sea entre tu grupo de amigos. Star Contra las Fuerzas del Mal es de las pocas producciones de Disney que pueden plantarle cara al predominio televisivo de Cartoon Network, después de Wander Over Yonder y Gravity Falls. Su humor desenfrenado y su bella y curiosa forma de recrear la juventud, es lo que le ha conseguido miles de seguidores alrededor del mundo, los cuales, o bien pueden ver su pubertad reflejada en ella, o bien pueden recordarla. Sin estigmatizar todo lo hermoso y complejo que es ser un adolescente, es una serie que se ha ganado mi respeto en las doce semanas que estuvo en emisión su primera temporada. Su final, aunque fue bien logrado y me dejó con ganas de saber más de Star y Marco, me pone a reflexionar sobre esa manía que tienen ahora los directores de querer meter historias complejas en argumentos sencillos.

En sus inicios, la animación era una forma de relajarse después de un largo día en el trabajo, en la escuela o la universidad. Después de recibir órdenes de tus jefes y profesores todo el día, y mientras piensas en todo lo que te depara el día siguiente, lo que esperas al llegar a casa es despreocuparte un rato: quitarse los zapatos, comer algo ligero, acostarse en el sofá y por qué no, ver algo en la televisión. La irreverencia de Bob Esponja, la tragicomedia de Timmy Turner y la estupidez de Johnny Bravo lograban distraernos después de esas tardes llenas de ajetreo, sin pretender ser un producto basura (error en el que han caído muchas series de nuestra infancia [right in the kokoro 😦 ]), y es que su sencillez episódica era lo que nos permitía recrearnos un poco antes de volver a la triste realidad. Podías echarte unas risas, y algunas veces reflexionar sobre algunos aspectos de tu vida, pero nunca te matabas el coco pensando qué podría ocurrir en el próximo episodio, eso era tarea de la literatura (y hasta cierto punto, de la animación japonesa). Ahora, el arte de la narrativa se ha tomado los cartoons, y cada vez son más las series con una historia lineal, con objetivo.

Cuando primaba el sexo, y no el “after-sex”

Hora de Aventura fue la serie que disparó este fenómeno de la narrativa animada en las casas productoras televisivas, pero no es ni cerca el primero en hacerlo. ¿Quién no recuerda esa película tan épica del Laboratorio de Dexter, con viajes en el tiempo y una batalla final gloriosa? ¿O la transformación gradual de Los Chicos del Barrio en una alegoría a la anarquía y la guerra por la individualidad? ¿O esos episodios de Las Chicas Superpoderosas que nos hacían un nudo en la garganta? Y de Samurai Jack, ni se diga. Pero cada una de esas caricaturas salieron con cierto tiempo de vacío entre ellas: de cada 10 cartoons había solo uno que nos trataba de contar una historia lineal. Actualmente hay muchos de ellos al mismo tiempo en nuestra parrilla televisiva. Sólo por nombrar algunos: Regular Show, Steven Universe, Gravity Falls, Ben 10, My Little Pony, el ya mencionado Star Vs The Forces Of Evil… Y me estoy dejando unas otras. Todo esto se lo debemos a Hora de Aventura. Y el hecho de que después que cada episodio termine, dejándonos dudas sobre el destino de nuestros personajes o el futuro del planeta, más que relajarnos, nos impide dormir después que el show termina (cual chic@ misterios@ de bar con el/la que te acostaste y a la mañana siguiente no te llama).

¿Es esto malo? Considero que no. Yo creo firmemente en el cambio, y el arte, al igual que la sociedad, se renueva constantemente. Las novelas medievales, por ejemplo, eran una oda al orgullo patriótico y a la bondad y misericordia de los señores gobernantes. ¿Ahora qué novela actual no raja de la política? Es un hecho que la narrativa animada televisiva volvió para quedarse, y es una renovación del medio que, precisamente, lo rescató de su decaída (y lo que me motivó a seguirlo de nuevo). Pero se extrañan esas series que no requieren de una memoria argumental, donde no tengas que atar cabos sueltos todo el tiempo ni recordar escenas de 20 episodios atrás para entender el que estás viendo. Algunas veces queremos leer a Isaac Asimov, y otras solamente queremos distraernos con cuentos de Hans Christian Andersen. Para todo hay un momento, y cuando llego a casa de la U prefiero ver cartoons más ligeros (tipo Clarence o Wander Over Yonder) pero que no rocen lo basura (Johnny Test o Randy Cunningham). Cuando he descansado lo suficiente, puedo ponerle a Steven Universe toda la concentración y análisis que se merece.

Así que veamos qué nos tiene deparado esta nuevo movimiento artístico de la animación 😉

Y aquí se despide Chalo. ¡Hasta la próxima!

Pdta: Me comprometí vía Twitter a cambiar el diseño del blog. No se preocupen, más temprano que tarde lo haré, y quedará genial 😀

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Autor:

Estudiante de Lenguas Extranjeras, escritor novato, dibujante, ciclista por hobby y cuentachistes mediocre.

15 comentarios sobre “Todos los cartoons quieren ser Hora de Aventura

    1. Pues no es que quieran parecerse, es que toman ese elemento de la narrativa y lo utilizan en una industria que inicialmente no era así. Aun así, hay series que están a años luz de Hora de Aventura 😉

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      1. Es qué, personalmente, veo las comparaciones, y no en todo es aplicado.

        Cierto, todos han querido ponerle los giros de tuerca, pero hay unos qué desde el principio daban esos giros y desarrollos (Gravity Falls), hay unos qué desde el principio desarrollan sus personajes y buscan hacerlos lo más reales posibles (My Little Pony, la cual apareció el mismo año qué Adventure Time), hay quienes tienen una formula establecida y constante, a veces estancada (Wander Over Yonder, Phineas & Ferb) y hay las qué sólo buscan transgredir cómo objetivo principal y las tramas y desarrollos quedan en una especie de “objetivo paralelo” (Steven Universe)… Pero hay algo qué hizo Adventure Time desde un principio y qué, con el tiempo, las demás productoras han hecho: Escuchar a sus fans. Eso hizo grande a Adventure Time y es lo qué le sigue dando más material para seguir adelante

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  1. pos no me importa, me divierto mas, mas fandom, debates, teorías, foros y memes, eso de que te den pequeños fragmentos de una historia es adictivo, como una buena serie o telenovela, ahora hay mas chicas que ven caricaturas, eso genera una mayor comunidad y se tomen mas enserio las cosas.

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  2. Lo siento pero tienes una postura bastante conservadora a pesar del visto bueno que le das a las series actuales, el boom de esta estilo argumentativo no tiene que ver ni por mucho a la “originalidad” de hora de aventura, el boom de internet ha tenido que ver con la adaptación de los diferentes estilos argumentativos y de difusión, desde 2010, e inclusive un poco antes, el mundo se ha tenido que adaptar al gran monstruo mediático que es el internet. ¿Qué trato de decir con esto? Pues el simple hecho de ver que en la actualidad para que una serie siga vigente debe tener un argumento lo suficientemente atrayente que viralice y establezca una “fanbase” que internet no pueda zampar en un par de minutos. Eso no le conviene a las productoras actuales, no es algo rentable y mucho menos viable. Recordemos que Hora de aventura inicio como una animación de episodios autoconclusivos, no fue hasta la segunda temporada cuando comenzo a trabajar en la complejidad de su universo y mitología dentro de este pero que al pasar las temporadas no ha hecho más que seguirlo trabajando, añadiendo más elementos a dicho universo. Se adapto, no inicio con una idea especifica de contar una macro historia, inclusive Pendelton Ward declaro que no fue hasta el capítulo “Business time” que vislumbraron la idea de la guerra de los hongos.
    Es decir, en la actualidad, la necesidad de las grandes productoras de ser vigentes los lleva a tomar este estilo argumental y los cartoons no son los únicos, las series televisivas e inclusive el cine ha llegado a tales instancias puesto que las demandas así lo exigen, pero si nos llega la nostalgia podemos recurrir a Netflix ¿No?

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    1. Interesante tu opinión! Sí, tal vez observaron lo exitosos que eran otros productos artísticos, como la literatura y el anime, y decidieron que debían generar fanbases para seguir en pie. Muy buen aporte 🙂

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  3. Hay series que son injustamente infravaloradas como el Tío Grandpa, porque se limita a las series tipo Hora de Aventura, pero tiene un humor clásico visual que puede enseñar a cualquier persona al final, esta serie es muy apreciada por los niños, pero injustamente odiado por adolescentes y adultos que no fueron capaces de darle la oportunidad sin prejuicios, para que al menos le dé una sonrisa. Curiosamente esta serie tiene un Emmy (algo que Bob Esponja nunca ganó en sus años de oro a pesar de 8 nominaciones).¿Que opinas Chalo?

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    1. Tío Grandpa trata de tener un humor muy autóctono, muy original. Tal vez sea esa particularidad lo que ha hecho a más de uno arrugar la frente. Personalmente, aprecio su forma de hacer humor, aunque a veces desconcierta. Por supuesto no hay que negar que sus guinostas y animadores desbordan creatividad (y drogadicción :P) pero creo que debería cuidar lo que hacen. A veces tanta dinámica -tanto movimiento audiovisual- cansa.

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