[Fan-Art] You can’t understand how this feels

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Nunca he jugado Undertale, pero ojeando por ahí su wiki me ha resultado interesante (me spoilié algunas cosas, lastimosamente). Me siento tentado a comprarlo, pero sería poner en riesgo mi vida universitaria… Y social… E higiénica.

Pueden verlo también en mi DeviantArt, así como una versión con texto. Aunque esta última no es la gran cosa. Solo es… Comic Sans. Ba dum Psss!

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Los artistas detrás de la pornografía cartoon

 

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Fuente: jagodibuja.com

¿De niños nunca hicieron un dibujo de su personaje de ficción favorito? Tal vez un Gohan Super Sayajin, o una Chica Superpoderosa, o en el caso de los chicos de ahora, un Steven Universe o su héroe preferido del League of Legends. Posiblemente aun guarden esos dibujos en una vieja carpeta empolvada en la esquina más solitaria de su armario. Y al mirarlos de nuevo recuerdan todos los valores y virtudes que inspiraron el modelo de vida que ahora llevan. La regresión a esa época llena de sueños, del deseo de comerse el mundo, de la tierna ilusión de mejorar el mundo a su alrededor, les recuerda que esa serie televisiva, esa película o ese videojuego, les dejó cosas positivas en su psiquis y en su alma.

Ahora, ¿qué pensarían si les digo que hay pornografía de ese personaje al que tanto idolatran? Tal vez les ofenda ver que hay gente que deforma la pureza de su ídolo ficticio. O tal vez en el fondo veían un sex-appeal en él, y ahora estarán felices con esta noticia. De esta premisa se origina el debate sobre la aceptación o la condena de la regla 34.

Internet hoy día es un medio enorme, y los chismes se riegan más deprisa que por televisión o por teléfono, así que lo más probable es que ya conozcan o hayan leído por ahí sobre la regla 34. Los que no sepan lo que es, o no les ha quedado claro del todo, les resumiré la historia. En el año 2007, usuarios del foro 4chan publicaron varias listas con las reglas que rigen la forma en la que funciona el internet, casi como si estuvieran hablando de leyes psico-sociológicas (y me atrevo a decir que lo son). Desde la forma en que operan los trolls, hasta fundamentar argumentos con pruebas visuales, estas normas buscan abarcar todas las incidencias que afectan nuestro diario vivir frente al navegador web. Aunque no existe una lista estándar, muchas ya han adoptado y universalizado algunas reglas, siendo una de ellas la 34, la cual dicta que si algo existe, también existe una versión pornográfica de ello. Piensa en cualquier personalidad de tu cotidianidad: tu caricatura preferida, el presidente de tu país, ese youtuber al que tanto sigues… Lo más probable es que a alguno de ellos se les haya hecho una parodia erótica. Y si no, ya la habrá (regla 35).

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Fuente: ryuichidraws.deviantart.com

Los que más son objeto de prueba de la regla 34 son, sin embargo, personajes de ficción. Esto es debido a que hacerlo con una figura pública puede incurrir en demandas graves por daño a la integridad del otro. Aunque esto no ha sido impedimento para que gente anónima lo haga, o que incluso, estas personalidades aprueben o les resulte indiferente lo que se haga con su imagen (hay quienes incluso dan pie para que esto ocurra, posiblemente para atraer la atención del público mediante el morbo).

Lo que más le impacta a la gente de este fenómeno son los numerosos dibujos y escritos que éste produce, pero lo que más me llama la atención a mí es la gente que participa en él. ¿Qué intención tiene una imagen que cruza la línea de lo absurdo y lo políticamente incorrecto? ¿Qué pasa por la cabeza de alguien que dibuja a Mafalda teniendo sexo con Manolito, a Ash Ketchump violando a Pikachu, o al Presidente Obama penetrando a Bin Laden? 

Aquí hay resaltar dos ramas en las que se puede dividir la regla 34: la de los fan-pics que muestran situaciones eróticas que pasaron o pudieron pasar en la historia de la que se basan (Naruto acostándose con Hinata, Justin Bieber con Selena Gómez, etc.); y la de los que reflejan encuentros totalmente impensables entre personajes que jamás tendrían ese tipo de relación (Steven Universe con su padre Greg, Deadpool con SpiderMan, o crossovers como Chun Li con… el Rey Helado (?). Al mismo tiempo se desprenden otras dos ramas: la de eventos sexualmente sanos, como el sexo concienzudo entre todos los miembros de la imagen; y la de los tabú, como las violaciones, la coprofagia y el yiff (animales follando).

Los dos grupos pueden entrelazarse formando cuatro posibles tipos de imágenes R-34:

  1. personajes canónicamente atraídos entre sí teniendo sexo socialmente aceptable (Edward Elric con Winry Rockbell),
  2. personajes canónicamente atraídos entre sí rompiendo tabús (Edward practicando coprofagia con Winry),
  3. personajes no atraídos entre sí teniendo sexo socialmente aceptable (Edward con la teniente Hawkeye),
  4. y personajes no atraídos entre sí rompiendo tabús (Edward con el coronel Mustang). Este tipo de imágenes son las que más destacan por el impacto que pueden producir en la gente, siendo en donde se agrupan los ya mencionados Mafalda con Manolito y el Obama con Bin Laden.

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Y sí… También hay de Pokémon. Fuente no encontrada.

Ahora que hemos desglosado la regla 34, podemos igualmente analizar a los artistas detrás de ella. Muchos podrían pensar que todos los que hacen dibujos de este tipo son enfermos mentales con serios problemas de sexualidad. Sí, y no.

Aunque cueste creerlo, hay personas detrás de la ilustración erótica que están perfectamente cuerdas. Algunos lo hacen como mero hobbie, pero hay quienes se dedican profesionalmente a esto. Son artistas que, como cualquier otro, se ganan la vida elaborando obras para el que quiera pagar por ellas, ya sea como encargos privados o como apadrinaje. Si las condiciones lo permiten, pueden vivir completamente de esto, pero muchas veces las ganancias generadas por sus fan-pics son solo un ingreso extra en su economía doméstica. Muchos de estos artistas suelen ser hombres, mas también hay una que otra mujer en el medio. Se mantienen en contacto con sus seguidores desde las redes sociales, y por lo que se puede entrever de sus comentarios, demuestran un grado de lucidez totalmente alejado del de un psicópata-misógino-violador. Saben separar su trabajo de la vida real, y de vez en cuando dedican su talento a hacer cosas ajenas al erotismo, como fan-pics sin contenido escandaloso.

También está la otra cara de la moneda: artistas que se toman muy en serio lo que hacen, que fantasean con sus obras y que de algún modo se autoproyectan en ellas. Por lo general hacen parte activa de los fandom.

Algunos pueden pensar que los artistas de primer tipo son los que suelen hacer imágenes políticamente correctas, y que los del segundo grupo hacen las que más hacen eco. Pero no es así. Aunque cueste creerlo, la ilustración pornográfica puede dejar excelentes ganancias, y un artista que aspire a vivir del lápiz puede dedicarse a esto. Tal vez no le excite aquello que dibuje, tal vez no comparta los gustos de sus clientes, pero si es lo que el público pide, estará dispuesto a hacerlo. No permite que aquello que dibuja altere su sexualidad y sus gustos. Por eso sería incorrecto decir que todo aquel que dibuja necrofilia o pedofilia es un desquiciado. Pero no hay que negar que sí hay quienes se llenan de lujuria con cada trazo que elaboran; que de verdad fantasean viendo a Naruto en la luna de miel con Hinata, a Justin Bieber teniendo sexo a escondidas con Selena, y hasta a SpiderMan siendo violado por Deadpool y sus múltiples artefactos.

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Fuente: Aeolus06

Ahora bien, ¿está mal que gente se excite con lo políticamente incorrecto, ya sea como espectadores o como ilustradores? Yo siempre he dicho que toda sociedad que se autoproclame libre, debe permitir y tolerar cualquier idea que no represente un peligro para la sociedad. Así que puedo tolerar que gente disfrute de ver actuaciones u obras de ficción con colegialas gozando con sus perros, cadáveres usados para el disfrute de los personajes y hombres violados por mujeres de clítoris enorme. Pero siempre que se queden como actuaciones u obras de ficción. Si personas llegasen a intentar cosas como esas en la vida real, siento que sería el primero en poner el grito en el cielo.

Pero ante todo, puedo respetar el exhaustivo estudio de la fisionomía que un artista debe hacer para elaborar un dibujo erótico… Aunque sea de Sonic follando con Tails, supongo.

Y ustedes, ¿qué opinan de los ilustradores pornográficos?