¿Son malos los libros de youtubers?

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El fin de semana pasado en mi país, Colombia, se inauguró la Feria del Libro de este año, en la ciudad de Bogotá. El evento generó un fuerte debate entre académicos del mundo de la literatura, sociólogos y la gente que gusta de la moda de los youtubers. La razón: el evento de apertura tenía la presentación del libro de Germán Garmendia. Como alguien que debe gran parte de su interés artístico a los libros, siento que debo manifestar igualmente mi opinión sobre este fenómeno de los libros de los youtubers.

En una frase: ruego a cualquier dios que me esté escuchando que esos libros pierdan su popularidad.

Y no lo digo porque me parezcan malos o embrutecedores, porque conozco casos de niños que se acercan a la literatura gracias a ellos, y eso me parece excelente. Pero hay algo que no puedo respetar de esos libros, algo de ellos que sí que puede alinear la mente de los jóvenes.

Y he lo aquí. Es un extracto que un comentario que hice del artículo escrito por Juliana Robles, donde agradece a estos libros de lograr lo que El Quijote y La Metamorfosis no pudieron: atraer a los jóvenes a la literatura

“Sabés qué es lo que pasa, Julianita? Que el libro de Germán y esos youtubers no vendió por su jocosidad o su picardía, sino por la imagen y el nombre que vienen en la portada. Si un escritor novato nunca antes visto por los medios vende un libro exactamente igual al de Germán, nadie lo hubiese comprado. Nadie. La gente que lo compró no lo hace porque le guste su contenido, sino porque lo escribió un tipo al que admiran.

¿Cuál es el sentido de escribir un libro si lo que va a comprar la gente es al ídolo detrás de él? Bien podrían vender un libro con tres palabras por página y ponerle la imagen de alguien famoso en la portada, y ya sería un éxito en ventas. Ah, esperen… Ya existe: se llama El Libro Troll del Rubius. Ya no importa que escritores se esfuercen creando historias llenas de una mitología rica, o llevando al lenguaje a límites inimaginables para producirnos las más diversas sensaciones… Si no tenemos una fama que nos respalde.

Créeme, la joda no es solo con los youtubers. Incluso con lo mucho que respeto a Stephen King, me choca que su nombre abarque el 90% de la portada y el título de la novela esté en Arial 2. No nos venden arte, sino ídolos.”

¿Qué estás comprando? ¿”La Tienda”, o “Stephen King”?

En resumen: los jóvenes leen al ídolo, no a la obra. Mi ejemplo del Libro Troll explica lo grave que es eso.

Como dije, hay jóvenes que se acercan a la literatura gracias a ellos, y eso está muy bien (coño, yo empecé a leer libros por El Alquimista). Pero también pediría a los padres que compran estos libros a sus hijos que consideren también mostrar otras obras literarias que han logrado hacer eco en la sociedad, como El Principito o El Hombre que ya no Tenía nada qué Hacer, que son también merecedoras de admiración, y que, si han sobrevivido tantos años, ha sido por su contenido, no porque alguien famoso los ha escrito. Porque ya me dirán si alguien aun recuerda las novelas de James Bond: los libros de youtubers del siglo pasado.

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Autor:

Estudiante de Lenguas Extranjeras, escritor novato, dibujante, ciclista por hobby y cuentachistes mediocre.

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